En México, menos del 15% de las personas tiene testamento. El resultado es que la gran mayoría de las herencias se resuelven mediante juicios sucesorios intestamentarios que pueden durar años y consumir una parte significativa del patrimonio en honorarios y costos.
Testamento vs. sucesión intestamentaria
Cuando una persona fallece sin testamento, la ley establece un orden de herederos: primero cónyuge e hijos, luego padres, después hermanos, y así sucesivamente. El proceso para distribuir la herencia sin testamento se llama juicio sucesorio intestamentario y requiere un proceso judicial que en SLP puede tomar entre 18 meses y 4 años, dependiendo de la complejidad del patrimonio y los acuerdos entre herederos.
Tipos de testamento en México
Los más comunes son:
- Testamento público abierto: se otorga ante notario público, es el más seguro y recomendado
- Testamento ológrafo: escrito de puño y letra por el testador, sin notario. Tiene mayores riesgos de impugnación
- Testamento público cerrado: el contenido es secreto; el notario solo certifica que existe
¿Qué pasa con los bienes digitales y cuentas bancarias?
Un aspecto frecuentemente olvidado: las cuentas bancarias, carteras de inversión, activos digitales y cuentas en plataformas tecnológicas requieren instrucciones específicas en el testamento o designación de beneficiarios ante la institución financiera. Sin estas instrucciones, los herederos pueden enfrentar un proceso adicional solo para acceder a esos activos.
El pago de impuestos por herencia
En México no existe impuesto de herencia a nivel federal. Sin embargo, si los herederos deciden vender un inmueble heredado, sí causan ISR sobre la ganancia. La planificación fiscal antes del fallecimiento puede reducir significativamente esta carga para los herederos.