Un contrato de arrendamiento comercial mal redactado puede convertirse en una trampa para ambas partes. Estos son los elementos que ningún contrato de este tipo puede omitir.
Vigencia y prórroga: cómo evitar conflictos
El contrato debe especificar claramente la fecha de inicio, la fecha de término y el mecanismo de prórroga. Los contratos que simplemente dicen 'prorrogable de mutuo acuerdo' generan conflictos cuando una de las partes no quiere renovar. Recomendamos incluir: plazo mínimo de aviso para no renovar (típicamente 90 días), condiciones bajo las cuales el arrendador puede negar la renovación y si la tasa de renta para el periodo prorrogado es la misma o actualizada.
Renta base e indexación
La cláusula de renta debe incluir: monto mensual en pesos o en dólares (con el tipo de cambio de referencia), mecanismo de actualización anual (INPC, dólar o porcentaje fijo), forma de pago (transferencia bancaria, efectivo, cheque), días de gracia y penalización por pago tardío.
Depósito y garantía adicional
El depósito en garantía típico en arrendamientos comerciales es de 1 a 3 meses de renta. El contrato debe especificar: a qué puede aplicarse el depósito (rentas vencidas, daños al inmueble, servicios no pagados), el plazo de devolución al término del contrato y si devenga intereses o no.
Mejoras y restitución del inmueble
Uno de los temas de mayor conflicto al término del arrendamiento. El contrato debe regular: qué mejoras puede hacer el arrendatario sin autorización, qué mejoras requieren permiso escrito previo, si las mejoras quedan en beneficio del inmueble o deben ser retiradas, y el estado en que debe devolverse el inmueble al vencimiento.
Cláusula de terminación anticipada
¿Qué sucede si el arrendatario necesita salir antes del plazo? El contrato debe prever: penalización por terminación anticipada (típicamente 3 a 6 meses de renta), plazo de aviso mínimo y si la penalización puede reducirse si el arrendador encuentra nuevo inquilino.